CRIANZA - La epoca de celo / "RUT"


La época de celo

Una vez al año llega la época en la que los machos adultos se preparan para el apareamiento. A este período de tiempo que dura desde últimos de octubre hasta mediados/últimos de mayo, se le llama „celo“. Con la reproducción de hormonas que son necesarias para la producción de espermatozoides, los testículos se van hinchando poco a poco. No pocas veces ocurre que, debido a estas alteraciones hormonales, el animal sufre un cambio de personalidad total. Se dice de antemano que no todas las épocas de celo y los años son iguales para todos los animales. Muchos machos apenas cambian o cambian en contadas ocasiones. Otros, por lo contrario, se vuelven tan agresivos que no se les puede ni tocar, ya que se vuelven salvajes mordiendo a su alrededor. Esto también puede variar de un año a otro. Es decir, nunca se puede decir de antemano lo que a uno se le puede venir encima en la época de „celo“.

Cambios de comportamiento que pueden surgir ....
 

* muy agresivo
* canturreo contínuo (es como un cruce de trinos acelerados de pajaros o el chirriar de un gríllo)
* mirada fija de enfado
* cola encrespada continuamente
* ladrído fuerte y agudo
* salivación, caída de pelo (puede ser causado por las fuertes alteraciones hormonales)
* olores penetrantes que pueden surgir–debido a las continuas micciones a su alrededor- (para marcar territorio)

El texto que sigue a continuación, así como la información que contiene el mismo, está basada en experiencias propias con nuestro perrito de la pradera „Homer“. En el mismo describimos uno de los casos extremos de la época de celo.


Con frecuencia ya habiamos oido de que antes de entrar en celo, existen perritos de la pradera que sufren un cambio de personalidad total..

Pero a últimos de noviembre, cuando vimos que nuestro perrito de la pradera hembra Homer no sufrió ningun cambio, no volvimos a pensar mas en ello. Sin embargo, la hoja del calendario dio la vuelta y de golpe nos plantamos en primeros de diciembre, y nosotros pensando que eramos unos de los mejores instruídos....

El sábado 07 de Diciembre 2002, Stefan tenia dos amigos invitados en casa, Homi se comportó de una forma extraña toda la noche. Continuamente canturreaba a los dos amigos y no los perdia de vista. Tenia algo contra los extraños, pero nunca antes tuvo un comportamiento asi. Como ante nosotros se comportaba de forma normal y se dejaba acariciar, no le dimos mas importancia.


Pero una semana mas tarde ocurrió...

Mientras estabamos junto a la jaula y yo le daba una golosína, Stefan acariciaba las hembras. De repente, Homi se apartó de mi y como un rayo veloz corrio hacia Stefan. De forma agresiva y gruñendo, clavó los dientes en la mano de Stefan, o sea, en el dedo índice derecho. Empezaron a darle convulsiones en la mandíbula (que pueden darle con frecuencia a los perritos de la pradera al morder) y no lo soltaba. Era como una película de terror. Stefan gritaba y le brotaba la sangre. Con su mano izquierda consiguió abrirle la boca a Homer y soltarse. Rápidamente nos fuimos al hospital. No pudieron coserle las herídas, ya que se trataba de una mordedura y el pelígro de infección era demasiado grande. Debido a lo profundo de la mordedura (hasta el hueso) se dañaron muchos nervios y Stefan padeció durante semanas unos dolores indescriptibles (después de un año aun sigue teniendo dolores en el dedo).

Después de ese día, es decir, después de este suceso, uno no se podia acercar a Homer, el guardían de la jaula. Tan pronto nos descubria, rápidamente empezaba a gruñir y canturrear. Intentaba continuamente mordernos por entre las rejas. Las golosínas no volvieron a comerse de forma placentera, sino que eran vistas como un enemigo y descuartizadas en mil pedazos.
Cada día que pasaba, sus testículos estaban cada vez mas hinchados. Por momentos tenian el tamaño de un huevo de codorníz.
 

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De pronto también chiscaba y orinaba por todas partes, por lo que se extendió en la habitación un olor nauseabundo (normalmente, los perritos de la pradera no huelen mal, pero en esta época el olor puede llegar a ser molesto).

Heramos incapaces de reconocer a nuestro „osito cariñoso“ Homer. Su mirada la tenia permanentemente fija y llena de odio. Verdaderamente alarmante. Continuamente daba saltos por la jaula. Eramos perseguidos por él. Debido al contínuo canturreo se le salia la saliva de la boca y su labio inferior estaba totalmente hinchado y en parte incluso le sangraba. De tanto stres (el cual aparece tarde o temprano debido a los impulsos hormonales) se mordisqueaba continuamente las uñas de los dedos (al final solo tenia pequeños muñones ensangrentados).

En realidad las hembras dormian todo el tiempo. Solo les estaba permitido “levantarse“ cuando no hubiese presencia de „dos patas“, por lo que la mayoría de las veces nos encontrabamos alejados de la jaula.

A principios de enero se produce un nuevo incidente. Vinieron a visitarnos los padres de Stefan con nuestro sobríno Dennis, que entonces tenia 7 años. Le explicamos varias veces que Homi, al estar en „celo“, estaba agresivo, que mordia todo a su alrededor y que no dejase los dedos a su alcance. Pero lo que son los niños, en un momento de descuido se acercó a la jaula. Homer fué tan rápido, que ya no fué posible reaccionar. Afortunadamente no lo atrapo bien y Dennis pudo quitar la mano antes de que Homi hubiese tenido nuevamente la posibilidad de morder. Llegó con una herída en el dedo corazón (como un corte de cuchillo profundo) y un schock enorme.

El „celo“ aún le duró hasta finales de marzo. Después, Homer volvió a ser el mismo de siempre. Desde entonces solo se deja tocar por mi (Silke). Tenemos gran curiosidad por saber el tiipo de „celo“ que se nos viene encima este año.....

En virtud de las experiencias en este período de tiempo, estamos convencidos de que, los perritos de la pradera, en ningun caso deben de estar en mano de los niños!!! 

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